Hogar tailandés en la selva
Recuerdo entrar en una zona cerca de la selva donde habían casas levantadas del suelo hechas de madera y de paja. Me esperaban varias personas de la zona, con actitud de respeto y concordía, sentados en el suelo. Yo era occidental y ellos una tribu tailandesa (no estoy seguro de este dato pero se acerca mucho). Se parecía a la tribu karen, por lo que he podido encontrar.
Recuerdo haber ido acompañado a esa zona y encontrar a una chica morena de ojos azules que me llamaba la atención. Estaba con su familia y se mostraba tímida. La breve conversación sería mas o menos así:
-¿Te gusta la chica esa de ojos azules?-Me preguntó alguién que aterrizó conmigo
-La verdad es que sí.-Le respondí casi sin pensármelo.
-Pues tu también le gustas ella.- Finalizó mi amigo
Eso hizo que me fijara más en ella y me di cuenta que aunque estaba de espaldas, ella me seguía mirando pero como avergonzada o tímida. Mas tarde sabría que ella hablaba mi idioma. Eso trajo celos de una chica rubia pero a esa piva la tenía calada. Buscaba mi dinero, así que la mandé al carajo rápidamente. Todo muy educado y formal. No sé de que país vendría pero las formas eran muy importantes.
Lo siguiente que recuerdo es la pena de una mujer de la zona que había perdido a sus hijos y a su marido. La tribu entera la acogió. De hecho, esa noche durmió en una habitación grande con varias otras dos familias; entre ellos la que había formado allá. Ante esa situación, decidí regalarle lo que yo tenía, que eran piedras preciosas. Le di una amazonita, la cual era perfecta para esa mujer. Y ella lo sabía. Sólo tuve que buscarla y dárselo. La chica de ojos azules, que ya era mi mujer, me iba a traducir pero no hizo falta; además, habia aprendido algo. La apenada mujer lo entendió todo casi sin palabras. Muy agradecida estaba.


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