Mi dormitorio en Toleka
A veces me gusta imaginarme que me voy a la Toleka a dormir pero esta vez ha sido mucho más nítido. Primero, me imaginé mi dormitorio, dónde estaba la cama, el baño y todo lo demás y luego lo visualicé.
Mi cama estaba pegada a la parte frontal, donde había una ventana rectangular. Detrás de ella, estaba el baño, separada por una pared insonorizada y para dejar espacio, la pegué a la izquierda; de tal forma que sólo se podía salir por la derecha. Ahí, a unos 2 metros había una pared de donde salía el armario y todo lo que necesitara. Era así porque las habitaciones se pueden diseñar a voluntad y yo la diseñé así, momma me leyó y lo construyó. Paredes grises azuladas con tonos en sábanas y mantas adecuadas a ello. La ventana frontal se abría de derecha a izquierda.
Una vez me vi dentro de forma literal, lo primero que hice fue salir de la cama y mirar por la ventana. Noté la presencia mental de una persona femenina que me iba guiando. Abrí la ventana para ver mejor las estrellas y fue alucinante el sentir que eso conllevó. Veía puntitos blancos en todos lados y algunos otros de verdes y rojos que se movían pero no querían ser vistos. Pareciera que sabían que estaba ahí. Miré abajo a la derecha y vi dos puertas paralelas por donde entraban las naves. De ellas salía una luz verde, como si fuese un escudo aparte del que tenían. Este, lo veía de color blanquecino a lo lejos.
Encima de mi, había un saliente y más a la izquierda ese saliente sobresalía en una esquina para volver a entrar. El caso era de color negro y estaba bien iluminado. Al poco rato, me salí de esa realidad mental pero me encantó poder vivir eso de primera mano pues sólo me había imaginado el dormitorio, no lo demás y nada, gracias a esa voz femenina por ime acompañando a esa breve pero excitante experiencia.

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