Los 3 Jhacko

- El primer Jhacko que vi en el astral:


Mi padre estaba vivo y me vió llegando a casa. Ésta estaba tras una pequeña colina, teniendo que bajarla para llegar a ella. Y eso hacía yo, por un lateral de la casa. Mi padre se quejaba de que alguno de los focos que tenía la casa no funcionaba y que debíamos repararlo. La casa tenía focos de luz alrededor de ella porque todo estaba oscuro, dada la situación de nuestro hogar, en medio de la nada






-El segundo Jhacko

En esta ocasión, la casa estaba mas o menos donde esta ahora, con la salvedades de ser diferentes en los detalles. Y este fue el caso, pues entró una pareja muy joven libremente hasta el porche de casa. Ella era rubia, peli muy largo, delgada pero en forma y llevaba un pequeño bikini. Él llevaba bermudas y camisa o camiseta típica de haber estado en la playa. Su pelo era rubio o de un tono parecido pero corto y con ligera barba. Aparentaban entre 20 y 30 años. Hablamos un rato y me pidieron madera así que fuimos a la parte de atrás donde tenía un espacio rectangular, frente al patio, donde almacenaba todo tipo de cosas de forma ordenada. Ellos me acompañaron y entre los tres fuimos llevando a su furgoneta lo que necesitaban. Eran muy cordiales, tanto que dudo que fuesen de este planeta. 


-El tercer y último Jhacko de esta ocasión:

Me encontraba dentro de un gran edificio con jardines en todas partes. Estaba lleno de naturaleza, mezclado con la arquitectura de forma bella y armónica. Sólo había un problema, un hombre muy rudo y violento que se imponía a todo el mundo a través de amenazas, golpes en la nunca (cogotazos) y demás. Yo, al principio hacia oídos sordos por la diferencia de tamaño (yo era como ahora, sólo que más fuerte y ágil). No me daba miedo, en absoluto, sino que tenía que valorar los riesgos. 

En una de esas, entramos en un salón grande. Parecía más bien un salón-comedor y el abusador entró ahí con una actitud muy regresiva, violentando al resto de compañeros. Yo me cansé y le dí de su propia medicina. Le di un cogotazo, él me miró desafiante y fue a por mi. Yo lo sabía y me fui al patio (un lugar abierto, con varios pisos por encima nuestro y lleno de plantas colgantes. Como en las películas. 

En lo que él venía, yo fui escalando por los pilares y me quedaba en ese lugar, al lado de unas bonitas vigas. Él me siguió y tuve que ir dando vueltas por todo ese patio de no más de 10 m2. Rodeaba las plantas, hacia equilibrios por los donde podía y escalaba cada vez que había ocasión. Para mi sorpresa, ese armario empotrado, pudo llegar hasta donde yo, así que planee una estrategia: Iría por una de esas vigas blancas, que sujetaban las plantas, pisaría una hoja de tal modo que soltase algo de agua y me colocaría cerca para que el abusón me viese. Cayó en la trampa. Estaba tan obsesionado con cogerme que no se fijó en la parte resbaladiza que dejé en esa delgada viga y se fue al suelo, sin tener nada donde agarrarse (y menos aún que soportase su peso). Estábamos en un 4º o en un 5º y aunque no recuerdo que le pasó, sé que no le pasó nada más que un golpe. Sobrevivió, claro (además, la gente que miraba, ayudó) pero supo aprender o eso espero de todo esto, que cualquiera puede darte una lección. 







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