Viviencia Hurma amistosa

 El "sueño" comenzó viendo a crías o cachorros de león sobre lo que parecía ser mi cama. Eran unas cuantas, algo menos de cinco pero más de tres. Yo también era un león y estaba a cuatro patas. Me sentía molesto porque estaban en mi cama y yo quería tumbarme sobre ella. Recuerdo que las sábanas eran rojas, que era enorme y que tenía forma redonda. Los cachorros, mis hijos, me oyeron y se bajaron de la cama pero mi mujer o leona dijo algo que hizo que nuestros cachorros se volviesen a subir a la cama como si nada y yo me fuese molesto "Entonces me voy" Le dije. Y me fui con mis amigos por ahí. 





Lo siguiente es estar con alguien preguntando destinos a los que ir. Recuerdo que estaba en un enorme balcón y a lo lejos ver una pequeña ciudad de majestuosos edificios tipo romano. Parecido a la foto anterior. He de reconocer que, al estar de pie y al no verme a mi mismo, no estaba seguro de si seguía siendo urmah. Luego, me fui a reunir con mis amigos bajando unas escaleras semicirculares, de mármol o similares. Al igual que pasaba conmigo, no recuerdo sus caras pero sí su amistosa pero segura energía. Se sentían altos, de buen corazón, fuertes y fieles. Eso duró poco rato pues al ratito ya estábamos yendo a un gitantesco edificio, super lujoso que mi mente tradujo como un hotel millonarios lo que estaba hermanado con el ambiente de alrededor en el sentido de que estaba pegado a una montaña o barranco todo ese lugar pero con la característica de ser armonioso para ambos; tanto para las casas o edificios como para la naturaleza. El color era como marrón arenoso con todos blancos y dorados y puede ser que algún rojo de alguna alfombra o similar de el verde de las plantas. 


 

De ese lugar me quedó el hecho de estar al lado de una plaza circular, de las mismas características que encontrarías en la Grecia o Roma antigua pero multiplicado por diez. Todo era alto, grande y hermoso. Mi "sueño" se quedó a las puertas y entre una conversación entre amigos que no recuerdo. Luego, mi mente me llevó saliendo de un vehículo blanco, de aspecto rectangular donde cabíamos varias personas. Eso me extrañó pues mi sensación de ser grandísimo la tenía pero en el momento lo sentí super normal.  Entonces, salimos algunos de ese vehículo, estacionado cerca y nos dirigimos hacia adentro de otro edificio mucho más alto que el anterior pero más largo. Las calles eran empedradas y decoradas. También entraron otros amigos que llegaron por separado y nos metimos dentro. Fuimos a una sala abierta, muy cerca de la entrada y con enormes sofás donde nos tumbamos . Habían 3 de ellos. Uno donde estaban dos más y yo. Uno a la izquierda donde habían otros tres (no sé si había una mujer ahí) y en frente habían otro sofá pero con una pareja. La que había llegado recién. Charlamos del viaje/aventura que estábamos haciendo. Lo más normal del mundo... salvo que, al despertar del sueño... me extrañó que en este planeta no habían sofás tan grandes y menos aún con mis amigos/as tumbados de esa forma semi lyriano, semi cuadrúpedo.




Lo que más me extrañó de mi mismo al desayunar y repasar lo vivido en el astral fue mi manera de caminar. Más aún que el resto de mis otras característica. Repasé los conocimientos taigeteanos de los Urmah y todo me cuadraba más aún al preguntar al amigo Arounna o Kupuri. Lo mejor de todo, con lo que me quedo, es con la magnificencia que sentí en carne propia y en todo lo que veía. 





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